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los papeles salvajes [entries|archive|friends|userinfo]

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poema de Leonor Silvestri [Sep. 25th, 2007|03:39 pm]

Lele

En el principio
era
Una goma
Una goma de borrar

Derecha la mano
Ase la goma
Izquierda la mano
Ase el papel.

Te Borro
de la dedicatoria de mi vida
                                                                                  Te borro
Te Borro
del lugar privilegiado que ocupabas
                                                                                   Te borro
Te borro
de mi mente y de mi espíritu
                                                                                    Te borro
Borro
Tu nueva imagen de Canidia
urgando con la uña corva
la llaga que vos ayudaste a hendir
                                                                                    Te borro
Raspo la membrana
Con la lisa piedra pómez
Erradico tu prosapia
para siempre de aquí ¡Fuera!

Siderada Siderada Siderada
AD ASTRA
Llegará mi nombre
Pero vos
Vos no vendrás
Conmigo.

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Las Vegas [Feb. 23rd, 2007|02:20 pm]


















En realidad no estoy tocando el caballo sino que Maxi quiso que pusiera la mano ahí para que pareciese que tocaba al caballo. Por eso mi cara.
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(no subject) [Feb. 23rd, 2007|12:50 pm]














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Horses [Feb. 23rd, 2007|12:47 pm]
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Isabelle Eberhardt [Dec. 8th, 2006|08:11 am]





http://www.asiagrace.com
Me hizo acordar a los diarios de viaje de Isabelle Eberhardt...



"Quién me devolverá las cabalgadas desenfrenadas a través de los valles y los montes de El Sahel, al viento del otoño, cabalgadas embriagadoras que me hacían perder toda noción de realidad en una maravillosa ilusión.
En este instante, como siempre en todas las horas de mi vida, solo tengo un deseo: revestirme lo más deprisa posible de la personalidad amada que en realidad es la verdadera, y volver allí, a África, a reemprender aquella vida...
Dormir, en la frescura y el silencio profundos, bajo la caída súbita y vertiginosa de las estrellas, con el cielo infinito como techo y la cálida tierra como lecho..., adormecerse con la dulce y triste sensación de mi soledad absoluta y la certidumbre de que en ninguna parte de este mundo, ningún corazón late por el mío, que en ninguna parte de la tierra, ningún ser humano me llora ni me espera. Saber todo eso, ser libre y sin trabas, acampando en la vida, ese gran desierto donde no seré nunca más que un extranjero y un intruso.
"Quisiera intentar la oprtunidad de un símil de la felicidad, el único -creo yo- que puede llegar a mi tosca y pobre vida: crearme un nido solitario, independiente y lejos de todos, donde pudiera volver siempre y donde enterrar los sucesivos duelos que todavía me esperan.
Voy a intentar crear un nido allí, en el fondo del Desierto, lejos de los hombres. Aislarme durante meses, aislar mi alma de todo contacto humano. Sobre todo, evitar en adelante la vida en común con quienquiera que sea, las uniones embarazosas y la mezcla de mis auntos y de mis intereses con los demás, forzosamente opuestos a los míos (Al margen: "Pocos días después, el Mexktoub ligaba mi vida a la de Slimène").
(...)
También tengo que esforzarme en crear un mundo interior de pensamientos y sensaciones que me consuele de la soledad, de la pobreza y de la ausencia de goces estéticos, demasiado costosos en mi situación actual (Al margen: "Primero la fe, luego mi Arte, esto basta porque ambas cosas son fecundas y abarcan todo el universo. Marsella, 12/VII 1901.")


ARGEL-EL MERAYER-OURLANA TOUGGOURT-BORDJ-TERAJEN-EL OUED
El 2 de agosto de 1900, justamente un año después de su fulgurante encuentro con El Oued, Isabelle vuelve al oasis, esta vez con el deseo de establecerse allí.
Después de algunas investigaciones que la hacen sospechosa a ojos de las autoridades militares, Isabelle se desinteresa del asunto de Morès y pasa los días galopando por el desierto con Suf, el caballo que acaba de comprar. La marquesa no tarda en darse cuenta y deja de enviar el "sueldo" a la joven.
Cuando se preparaba para una existenia solitaria, pocos días después de su llegada, encuentra al que será el gran compañero de su vida, Slimène, en los jardines de Bir R'arby(...) En el Oued,como en todos los lugares donde vivirán juntos, la unión de la europea y el espahí indígena provoca el escándalo.
"Mi caballo, muy veloz cuando está ensillado, es la misma dulzura cuando descansa. Vive en el patio de la casa y me sigue como un perro incluso afuera, por donde circula libremente para ir a beber. Frota familiarmente contra nuestro pecho su hermosa cabeza inteligente y nos acaricia las manos con sus labios húmedos.
Hubo unos días malos en los que nuestra apacible asociación amenazaba ruina: nos pusimos... a beber. Nadie salía de la taberna de Chloumou el judiío. Pero ya pasó. El fumador de kif arregló la puerta que yo había hundido en una noche de borrachera y todo ha vuelto a la monótona rutina a la que me he acostumbrado y cuya simplicidad, lejos de desaradarme, se me ha hecho querida."


(...)
Sin engañarse respecto a su verdadera identidad, sus nuevas amistades, con toda discreción oriental, aceptan a la joven tal como se presenta. Isabelle es Si Mahmoud y así se la considera. Ocupada por su amor a Slimène, más calmada, Isabelle no ha abandonado su aprendizaje del desierto y lo recorre cotidianamente, mirándolo con aplicación, pero ya más prevenida.
Teje lazos de amistad, siempre preocupada por el Otro, presta a indignarse por una injusticia, a acudir en ayuda o a curar. Isabelle es muy querida.
También odiada, por la constante provocación que producen sus aires, sus maneras excesivas y sobre todo esa costumbre de embriagarse que escandaliza a su entorno musulmán. Su pobreza es otro vicio que tampoco le perdonan.
Con todo, Isabelle conoce una cierta tranquilidad. Por una vez, la realidad confirma el sueño, esa intuición que había tenido un año antes en El Oued de que en auqel lugar podría vivir.
"No podrías imaginar que honda herida has abierto en mí con tus preguntas sobre la literatura.
No hay mucho más que mi diario, que contiene algunos aspectos de este país y algunas notas sobre mi alma.
Pero mi diario no es útil. Sólo me servirá a mí para evocar sensaciones y cosas muertas que habrá que explicar, la mayoría de ellas demasiado dolorosas o simplemente incomprensibles para los demás.
Mi diario no es más que una serie de alusiones a seres y a cosas que no están ahí. Desgraciadamente no he hecho nada más hasta ahora y sin embargo, no me faltan impresiones ni ha muerto en mí la sensibilidad o el amor por el arte.
¡No! Pero primero los riesgos, y las imprecisiones de mi vida hasta ahora, luego el trabajo manual, la enfermedad y sobre todo la inquietud.
Estas son, según creo, las causas de mi esterilidad de éste último medio año.
Quizá tenía razón nuestro amigo D. cuando el otro día, al marcharse, me dijo "Tenga cuidado, Si Mohammoud, usted se acostumbra a su vida y de mañana en mañana pospondrá siempre el trabajo literario."

El Oued. Comienza 1901. Isabelle escribe a Augustin:
El Oued, 18 enero 1901
"Enferma desde hace alún tiempo, sufriendo dolores insoportables en todos los miembros y con una inapetencia absoluta, a veces me pregunto si debo permanecer aquí. Este idea no me asusta... En todo caso, no deseo ningún cambio de vida.
Me he apegado a este país aunque sea uno de los más desolados y violentos que existen. Si alguna vez tengo que abandonar la ciudad gris de innumerales bóvedas y cúpulas, perdida en la inmensidad gris de las dunas estériles, me llevaré conmigo la intensa nostalgia del rincón perdido de la tierra donde tanto he pensado y sufrido y donde también he encontrado al fin el afecto simple, ingenuo y profundo, el único que ilumina en estos momentos mi triste vida como un rayo de sol.
Hace demasiado tiempo que estoy aquí y el país es demasiado cautivador, demasiado simple en sus líneas de inquietante monotonía, para que ese apego sea tan sólo una ilusión pasajera y esteticista. No, ciertamente nunca, ningún otro lugar de la tierra me ha embrujado y encantado como las soledades movedizas del gran océano desecado que lleva desde las llanuras pedregosas de Guemar y las profundidades malditas del chott Mel´riri a los desiertos sin agua de Sinaún y de Ghadames.
A menudo, durante el ocaso, apoyada en el ruinoso parapeto de mi vieja terraza, esperando la hora en que el muecín vecino anuncie que el sol ha desaparecido del horizonte y puede romperse el ayuno, contemplando las dunas rojizas, violetas, sangrientas o lívidas bajo el cielo espeso y negro del invierno cada vez más glacial, siento que me invade una gran tristeza, una especie de angustia sombría. Se diría que en esa hora más que nunca, por un repentino despertar de mi espíritu, siento el aislamiento profundo de esta vida inmensa en lo infranqueable -así me lo parece-, tras las dunas, a seis días del ferrocarril y de la vida en Europa... Y entonces me parece que bajo la gran noche violeta, las dunas enormes que se acercan y elevan como bestias monstruosas encierran cada vez más mi ciudad y mi morada, la última del barrio de los ouled-ahmed, para conservarnos aún más celosamente y para siempre.
Entonces mascullo esta frase de Loti:
"Amaba a su Senegal, el infortunado!"
Si, yo amo a mi Sahara con un amor oscuro, misterioso, profundo e inexplicable, pero real e indestructible.
Ahora me parece que ya no podría volver a vivir lejos de estos países del Sur"
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Mi Pushkin - Marina Tsvietáieva [Sep. 21st, 2006|02:24 pm]
"A Pushkin lo mataron, porque jamás
hubiera muerto de muerte natural,
hubiera vivido eternamente"...
(De una carta escrita en 1931)


Comienza como un capítulo del libro favorito de todas nuestras abuelas y madres -Jane Eyre- "El secreto del cuarto rojo".
En el cuarto rojo había un armario secreto.
Pero anterior al armario estaba el cuadro del dormitorio de mi madre "El Duelo".
Nieve, ramas, negras de los árboles jóvenes, dos personas de negro conducen a un tercero, sosteniéndolo debajo de los brazos, hacia el trineo, y uno más, el otro, se aleja de espaldas. El conducido -es Pushkin, el que se retira- es Dantés. Dantés retó a Pushkin a duelo, quiere decir que lo atrajo a la nieve y allí, entre los negros árboles desprovistos de hojas, lo mató.

Lo primero que supe de Pushkin es que lo habían matado. Luego supe que Pushkin era un poeta, y que Dantés era un francés. Dantés odió a Pushkin porque no sabía escribir poemas, y lo retó a duelo, quiere decir, lo atrajo a la nieve y allí lo mató con un tiro en el estómago. Así yo, a los tres años, supe con certeza que el poeta tiene un estómago, y recuerdo -de todos los poetas que he encontrado alguna vez- de ese estómago del poeta que tan a menudo pasa hambre, y a través del cual a Puskin lo mataron, me preocupé no menos que de su alma. Desde el duelo de Pushkin creció en mi la hermana. Diré más -la palabra estómao tiene para mí algo sagrado-, hasta por las simples palabras "me duele el estómago" me inunda una ola de estremecida compasión que excluye todo tipo de humor. A todos nosotros nos hirieron en el estómago con este disparo.
(...)
Negro con blanco, sin ninguna mancha de color, el dormitorio de mi madre, negra con blanco la ventana: nieve y ramas de aquellos árboles, un cuadro negro y blanco- "El Duelo", donde sobre la blancura de la nieve se comete una negra acción: la eterna acción negra del asesinato del poeta -por la gentuza.
Pushkin fue mi primer poeta, y a mi primer poeta - lo mataron.
Desde aquel momento en que, ante mis ojos, a Pushkin en el cuadro de Naumov - lo mataron, diariamente, a cada hora, initerrumpidamente lo mataban toda mi niñez, infancia, adolescencia -yo dividí el mundo en poeta -y los demás, y elegí al poeta, tomar el poeta bajo mi custodia: defender al poeta - de todos, sean cuales sean sus ropas o sus nombres.
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